martes, 4 de agosto de 2015

LA METODOLOGIA

Al definir el método científico, se afirma que este puede concebirse como un conjunto de procedimientos racionales. Estos procedimientos también se pueden entender como una actividad y un proceso mental, racional. Pero también se puede entender el método como una actividad practica que sigue las pautas e indicaciones muy rigurosas y estrictas de un proceso mental y teórico.


Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.

lunes, 6 de julio de 2015

EL METODO CIENTIFICO

Como en el capítulo anterior, al hablar de conocimiento vulgar, y conocimiento científico, también aquí podemos precisar que el término método se suele entender de dos maneras: Método ordinario o artesanal, que se explica en la sección anterior, y el método científico.


Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.

sábado, 30 de mayo de 2015

EL METODO VULGAR

La palabra método, en su acepción común y ordinaria se refiere al camino escogido para alcanzar un fin propuesto de antemano, siguiendo un orden y un plan manifestado en un conjunto de reglas. Esto quiere decir, proceder con método. 

Otra manera de explicar que se entiende por método es esta: conjunto de procedimientos destinados a asegurar un cierto resultado. Por ejemplo: Método para aprender guitarra, taquigrafía, alemán, etc.


Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.

viernes, 29 de mayo de 2015

BUSQUEDA DE LA VERDAD Y CURIOSIDAD INSACIABLE

Una persona puede haber adquirido una buena formación teórica y técnica de investigación social y, sin embargo, ciertas actitudes vitales y ciertas características de su personalidad pueden constituir un obstáculo para la investigación.  De ahí la necesidad de asumir una actitud científica, no como forma de ser para cuando se hace ciencia, sino como actitud vital en todas las circunstancias y momentos de la vida. Esto es lo que llamamos la actitud científica como estilo de vida.

¿Qué es y en que consiste esta actitud científica? En términos generales, puede definirse como la predisposición a detenerse frente a las cosas para tratar de desentrañarlas. El trabajo científico, en lo sustancial, consiste en formular problemas y tratar de resolverlos. Es lo que algunos llamaron reflejo del investigador y que Pavlov denomino reflejo. ¿Qué es esto? Este interrogar e interrogar orienta y sensibiliza nuestra capacidad de detectar, de admirarse, de preguntar ¡Oh, la nefanda inercia mental, la inadmirabilidad de los ignorantes! Exclamaban Ramón y Cajal frente a aquellos que eran incapaces de detenerse juntos a las cosas, de admirarse y de interrogarlas.

Ahora bien, esta capacidad de admiración e interpelación ante la realidad exige dos atributos esenciales: búsqueda de la verdad y curiosidad insaciable.

Consagrarse a la búsqueda de la verdad es el punto de arranque desde el cual es posible asumir una actitud científica, o sea, preguntarse y realizar el esfuerzo de resolver, con el máximo rigor, las cuestiones planteadas como problemas.  

Quien no busca la verdad es porque se cree en posición de ella, consecuentemente nada tiene que encontrar, nada tiene que aprender. Los propietarios de la verdad absoluta son unos necios  en su seguridad, pues tienen la desgracia de ignorar la duda. Desde esa instalación es imposible el menor atisbo de actitud científica que, es sobre todo, actitud de búsqueda. El científico – Lo decía Claude Bernard en 1865 – es el que pasa de las verdades más generales, pero sin pretender jamás que se halla en posesión de la verdad absoluta. El buscador de verdad solo se instala en la dinámica de la provisoriedad, lo que quiere decir que es buscador desinstalado ya que sus conclusiones científicas son relativas y nunca definitivas.

La curiosidad insaciable, en cuanto a interrogación permanente de la realidad, es el reverso de lo anterior. Ningún científico autentico, ningún investigador consciente de su labor puede decir que su búsqueda ha terminado, el científico es insaciable en su curiosidad, sabe que ante si tiene un océano inexplorado. No hay límites para esa curiosidad, porque la verdad científica es dinámica y las verdades que se adquieren son parciales, siempre sujetas a corrección.

De ahí, que la actitud de búsqueda y de curiosidad insaciable lleva a una permanente “tensión interrogativa”, abierta a la duda y el reexamen de lo descubierto e interpelada por lo que se conoce. El pensamiento científico, decía Bachelard, es un libro activo, un libro a la vez audaz y prudente, un libro del que quisiéramos dar ya una nueva edición mejorada, refundida, reorganizada. Se trata realmente del ser de un pensamiento en vías de crecimiento. Por eso, la actitud científica es la actitud del hombre que vive en un indagar afanoso, interpelado por una realidad a la cual admira e interroga. Si un científico dijese: “Hemos llegado a un término; ya sabemos todo lo que puede saber sobre este punto”, en ese momento dejaría de ser científico. El investigador es siempre un problematizador.


Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.

jueves, 28 de mayo de 2015

NECESIDAD DE FORTALECER LA COMUNIDAD CIENTIFICA

Hay 2 temas preocupantes que quiero esbozar para finalizar estas reflexiones: el uno, el escaso peso político que tiene, como grupo de presión, nuestra comunidad científica. Yo mismo declare en mi discurso de la ciencia en Bucaramanga hace diez años, que una institución como esta no podía seguir dependiendo del cordón umbilical del estado, sino que debería buscar su independencia económica y social y constituirse en grupo de presión para que le criticara al mismo gobierno si lo estaba haciendo bien o mal en las actividades de investigación, de ciencia y tecnología.

Sin embargo, observo que ese grupo de presión todavía no ha actuado si lo ha hecho lo ha logrado muy débilmente, y que el país político (para emplear una frase de moda en las conversaciones hechas en esta tierra), sigue de espaldas al país científico – tecnológico. Es obvio que hemos avanzado en la elaboración del plan nacional de desarrollo científico y tecnológico incluido en el plan de integración nacional y que ya se tiene en cuenta a COLCIENCIAS para algunas decisiones a nivel de COMPES, del INCOMEX, de ICONTEC y de otros organismos públicos o privados pero sus esferas se mueven casi exclusivamente  en el universo de los técnicos. Los políticos que mueven el país, los que tienen hoy empapeladas de afiches nuestras calles y avenidas,    no tienen conciencia clara del problema y tanto no les interesa ni les incumbe. Si ese estado de cosas sigue así, no se van a poder movilizar los nuevos mecanismos de recursos aludidos.

Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

PAPEL DEL RECURSO HUMANO

Como dice Edmundo Flórez en su introducción al libro del CONCYT  sobre los años ochenta, existe un proverbio chino según el cual: “Es mal negocio hacer predicciones sobre el futuro, especialmente si aquellas van dirigidas a quienes van a sobrevivirnos”. Por esta razón no me atrevo a hablar del futuro de la ciencia en Colombia.


Valga tan solo una alusión mínima a una circunstancia favorable para los próximos años: en este mismo recinto discutimos hace un par de años el plan nacional de desarrollo científico y tecnológico, que incluía la posibilidad de una financiación internacional. Esta última inquietud no surgió de la nada, sino de una serie de reuniones promovidas por el doctor Germán Botero de los Ríos y el capitán Ospina en el despacho del primero, cuando era gerente del Banco de La Republica. Se trataba de aprovechar las experiencias del BID con el Brasil  y conseguir un préstamo para ciencia y tecnología que estuviese destinado, por una parte, a fomentar la investigación científica y tecnológica y, por otra, apoyar la pequeña y mediana industria en su desarrollo tecnológico, Al cabo de los años lo hemos logrado, pero no se le puede mirar como panacea a la solución definitiva a nuestros problemas. Es cierto que va a constituir un aporte importante para nuestro desarrollo, pero tenemos que confiar   en que ese desarrollo se hace sobre todo a base de hombres, de recurso humano bien formado. Siempre recuerdo la frase de Humphys cuando clausuró mis cursos académicos en la Universidad Colombia. Dijo el decano: “En esta universidad siempre hemos obrado convencidos de que las instituciones se hacen a base de hombres y no simplemente a base de ladrillos y mezcla” y esto lo decía cuando justamente se inauguraban a un costo millonario las obras de modernización del Columbia Presbyterian Medical Center en New York.

Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos. 

martes, 26 de mayo de 2015

NECESIDAD DE CRITERIOS CLAROS PARA UNA DEFINICIÓN DE CIENCIA E INVESTIGACIÓN.

Quedaría un problema por definir, y es exactamente el saber que es ciencia y que es investigación. El genio mexicano Rosenblueth (compañero de Wiener en la creación de la cibernética) le dedica todo un capítulo de su libro “El método científico”, en el cual comienza diciendo que probamente la mejor respuesta obtenible es la de que la ciencia es el tema del cual tratan los libros y revistas científicas y que el método científico es el que siguen los hombres de ciencia en sus laboratorios o gabinetes cuando se dedican a la investigación científica. Obviamente esto es tautología y así lo debió comprender el maestro Rosenblueth cuando se declara insatisfecho con esta descripción.

Por eso prosigue en la búsqueda de una definición. Halla la de Julián Huxley: La ciencia es sentido común y la encuentra trivial, por lo difícil que es definir que es sentido común y porque este, además, hace generalizaciones que no se ocupan de comprobar. Cita la de otro ingles, Woodeger, en sus principios biológicos que dice: una ciencia es un conjunto sistematizado de proposiciones que se refiere a un tema determinado. Y agrega Rosenblueth, humorísticamente: de acuerdo con esta definición, una colección de chistes sobre los pericos, en que aparecieran estos por orden alfabético, sería un tratado científico. Finalmente, la que más le gusta y con la que queda es con una de su propio peculio: la ciencia empieza y acaba siempre con la naturaleza, en una realidad externa que se postula. La observación científica se reduce, en última a una serie de mediciones. Pero las medidas por si solas no constituyen una aportación científica.

Aunque ya tenemos una Sociedad Colombiana de Epistemología que se reúne muy puntualmente y que se ha ocupado de estas inquietudes, las he traído precisamente para demostrar que la definición del problema no es sencilla.


¿Qué es investigación científica? ¿En cuantas ocasiones nos someten proyectos que solo consisten en contar cosas, desde glóbulos rojos hasta accidentes de tránsito, y tratan de pasar como proyectos de investigación sin siquiera preocuparse por establecer una hipótesis de trabajo y unas posibles conclusiones? ¿Podemos aceptar en el futuro que estos contadores de cosas sean calificados como investigadores y se les otorgue la investidura de tales? a mi parecer, este simposio deberá dedicarse de lleno a tratar de establecer  los requisitos mínimos que una persona debe llenar para ser clasificada como investigador científico. Entre ellos se podría contar las características de su formación de pregrado, la categoría y el número de trabajos publicados (Cuantos se publican en “journals” internacionales por año),  la categoría y la pertinencia de su investigación básica o aplicada, su rol dentro de la comunidad científica, etc.

Bibliografía: Bierman Enrique, metodología de la investigación y del trabajo científico, Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, Unisur, Bogotá 1990.  Varias páginas. Documento tomado con fines académicos.